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¿Cómo reza el viejo sobre ir a la montaña si ella no viene a ti? Pues eso es exactamente lo que Sébastien Buemi hizo la semana pasada al plantarle cara al frío invierno canadiense.

Buemi y su equipo Toro Rosso llevaron uno de los coches oficiales de Red Bull a Montreal para correr el Frozen One Ice Run sobre una cuenca helada próxima al paddock del circuito Gilles Villeneuve. Planificado para el 16 de enero, el evento tubo que posponerse debido al insuficiente espesor del hielo dadas las altas temperaturas.

“Fue más una sorpresa que un disgusto, pues había oído que puede llegar a hacer realmente frió en esta parte del mundo, y quería ver como se las apañan con hielo durante todo el invierno. Y sí, espero hacer mucho mas cuando regrese en verano para la carrera.”

Tras probar el F1 sobre la pista nevada de 4.361 km del circuito Gilles Villeneuve, tanto el piloto como el equipo querían algo más. Como no querían ser derrotados por algo tan trivial como el tiempo, decidieron tomar cartas en el asunto.

Los chicos de Toro Rosso pusieron pues rumbo al norte en busca de bajas temperaturas y hielo realmente grueso. Dos horas al norte de Montreal hallaron el Lac-à-l’Eau-Claire, donde crearon su propio circuito Gilles Villeneuve helado.

Montando una versión especial de los neumáticos Potenza F1 para nieve, con clavos insertados sobre unacobertura de aluminio, las nuevas gomas producidas por el Bridgestone Motorsport’s Technical Centre en Tokio fueron mas que una ayuda para controlar el bólido. Con 420 clavos en cada rueda delantera y 588 en las traseras, Buemi encontró el agarre que necesitaba sobre la gélida pista.

Para conocer más acerca de esta proeza y sobre la escuderia Toro Rosso y Red Bull Racing, no dejes de visitar la página oficial Red Bull F1.


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