La capital de Cataluña, Barcelona, es un centro de emisión del arte, que incluye la música que resuena por sus calles y sus callejones. Pero en España, aquellos que tocan en estos sitios, deben cumplir unas normas muy específicas.
Al ser la segunda ciudad más grande del país, a Barcelona se le conoce por la importante presencia del arte de Miró o la arquitectura de Gaudí, dos de los nombres más grandes en la historia del arte. En este contexto, las manifestaciones artísticas de toda índole son bien recibidas, y entre ellas encontramos, cómo no, a los músicos callejeros.
En el metro de Barcelona, los anuncios entre estaciones los hacen un hombre y una mujer. El sistema de metro de la Ciudad Condal tiene 11 líneas y 155 estaciones, y en algunas de éstas se concentran una serie de actividades, como una pista de patinaje sobre hielo y un festival de cortometrajes en la céntrica estación de Universitat, o las ya famosas “quedadas” (Flash Mobs) que toman los vestíbulos y las galerías de la estación central de la ciudad, Plaça de Catalunya. Incluso, las conexiones entre líneas, a veces interminables, también han sido utilizadas para actividades que no tienen que ver con el metro. Un claro ejemplo de ello es el siguiente enlace en que uno de los pasillos se usó como una pasarela de moda: http://www.youtube.com/watch.
En estos mismos espacios, hay 32 lugares específicos para que los músicos locales muestren sus habilidades. Pero no es tan fácil como aparecer de la nada y ponerse a tocar. Desde 2007, la Asociación de Músicos de Barcelona, AMUC amuc-barcelona.org, estableció un proceso de selección que se puede ver en el siguiente enlace www.youtube.com/watch, para autorizar y regular la presencia de estos profesionales en las estaciones de la capital.
La intención de esta regulación es la de asegurar que los artistas representen la diversidad cultural de la ciudad, y que puedan ser respetados como profesionales, además de organizar talleres y otra clase de actividades para prevenir su exclusión social, a la que muchas veces están expuestos. Un pequeño documental hecho por varios estudiantes muestra esta situación:
Tras la fase de selección, hay otra serie de normas que deben ser cumplidas: Los músicos pueden tocar por un espacio máximo de dos horas, y pueden tocar un máximo de 14 veces semanales, sin repetir los lugares en los que tocan, y siguiendo el horario establecido. Además, deben disponer de un repertorio variado, no tener una amplificación demasiado ruidosa y no molestar a los viandantes para que les den dinero.
Puede dar la impresión de ser muy burocrático, pero este es el único sistema que puede facilitar que tocar en la calle se convierta en una profesión como cualquier otra, en Barcelona. Y no por ello se hace más aburrido o menos disfrutable, más bien al contrario. Existen festivales www.facebook.com/event.php patrocinados por TMB, el organismo metropolitano de transporte, que se celebran regularmente en la citada estación de Universitat.
Las estaciones llenas de gente ayudan al desarrollo de estos festivales, gracias al calor de la gente local, parecido al de los brasileños. Al menos, esto es lo que se puede deducir de algunas grabaciones que se pueden ver en internet, en las que, por ejemplo, se pueden ver a una muchedumbre acompañando a un coro http://www.youtube.com/watch que canta una versión de Cumpleaños Feliz; un amable acordeonista http://vimeo.com/4216778 en un tren, o una pareja de ancianos bailando animadamente al compás de la música del metro, mientras atraen las miradas de todos aquellos que pasan por allí.
Para saber más acerca de la escena musical en las calles de Barcelona, es interesante visitar el blog Música de la Calle musicadecalle.wordpress.com/, un proyecto que intenta poner a los músicos callejeros en el mapa, donde se pueden ver buenos videos y leer interesantes artículos, y que, en definitiva, es una mirada más profunda a lo que acontece en la ciudad.
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