Está reconocido internacionalmente, a pesar de su juventud, como uno de los mejores escaladores del mundo. En parte porque es un escalador completo, en la élite de la escalada deportiva, extrema en grandes paredes y en boulder, o escalada en bloque. Está claro que sus condiciones para la escalada son asombrosas, y le basta colgarse de sus dedos de una grieta de apenas milímetros de anchura para dejar boquiabierto a cualquiera.
Como muestra, basta con decir que logró la 2ª repetición mundial de la mítica ruta “Action Direct” (Frankejura, Alemania). Esta ruta de 9a supuso su espaldarazo definitivo internacionalmente, al ser el escalador más joven que la conseguía. Desde entonces, colecciona puñados de 8a y 8b , vías de enorme dificultad, algunas de las cuales él mismo ha abierto. Y es el primer español que ha completado tres vías 9a, (el nivel más difícil). Casi nada.
Pero Iker nunca se ha conformado sólo con la escalada deportiva. Siempre ha tratado de compaginar rutas de pared y escapadas de montaña para desconectar del ambiente de la escalada deportiva y disfrutar de la otra vertiente del alpinismo. “Una ruta de pared te llena mucho más que una deportiva, que carece de vivencias tan enriquecedoras”, afirma. De ahí que se haya embarcado junto a su hermano Enero en el ambicioso proyecto “7 paredes – 7 continentes” para completar en escalada libre las vías más emblemáticas del planeta.
En parte, puede ser porque la escalada nunca ha sido para ellos como otro deporte cualquiera. “Siempre ha significado viajes, conocer gente, cultura diferentes, experiencias… Más allá del mero hecho deportivo existen otras motivaciones que son para nosotros tan importantes o más que la propia pared”.
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