Estoy escribiendo este diario desde el aeropuerto de París, de camino a Seúl en Corea. He tenido una agenda muy apretada desde el Gran Premio de Japón, estas dos últimas semanas.
Dejé Suzuka y volé directamente a Gran Bretaña para trabajar con el simulador, entrenando con el nuevo simulador del circuito coreano. Desde aquí, fui finalmente a Barcelona, donde encontré tiempo para relajarmen desdepues de Japón para posteriormente continuar con mi programa de entrenamiento. También pasé tanto tiempo como me fue posible con el ordenador, practicando de nuevo con el trazado de Corea: no es tan desarrollado como el simulador adecuado, pero también se le puede sacar provecho.
Mi impresión inicial sobre el nuevo circuíto es que parece bastante interesante con grandes áreas de alta velocidad, pero también algunas curvas lentas también y por encima de todo es muy divertido de conducir en el simulador. La clave será tener un buen vienes, haciéndo el mayor número de prácticas que sea posible para ver si las impresiones reales se corresponden con las sensaciones del simulador. Justo antes de llegar a Corea, conduje el STR5 en nuestro último test de aerodinámica de la temporada, donde tomamos la decisión de no correr con el “F-Duct” en Corea. No produjo los resultados que esparábamos, lo cual es una lástima ya que hubiese sido una ventaja para nosotros dado el diseño del circuíto.
Continúo siendo optimista con el fin de semana, porque este trazado es nuevo para todo el mundo y las herramientas de simulación de los equipos no están basadas en ningún contraste previo, lo cual sitúa a los pequeños y grandes equipos en igualdad de condiciones. Así que si tenemos éxito en el funcionamiento del coche y en el trabajo estratégico, quizás podremos alcanzar un buen resultado.
De todos modos, tengo ya muchas ganas de descubrir un nuevo circuíto, un nuevo país y un nueva cultura. Va a ser genial.
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