Tras un mes de julio difícil con continuas nevadas por encima de 2.500 m y rachas muy largas de mal tiempo, en el que la paciencia ha pasado a ser una de nuestras virtudes, hemos conseguido abrir- formando equipo con el genial alpinista italiano Herbé Barmasse- una nueva ruta en la vertiente italiana del Mont Blanc.
La ruta a la que bautizamos como “La Clásica Moderna” se encuentra en la vertiente del Brouillard que junto a su vecino Freney, conforman lo más salvaje e inaccesible del Monte Bianco. “La Clásica Moderna” 6c/1.000 m en números seria como sigue: Los primeros 350 m (La parte nueva) repartidos en 11 largos de cuerda con una dificultad máxima de 6c.
L.1: 6c-45m. L.2: 6 a+-40 m. L.3: 5-50 m. L.4: M.5-20 m. L.5: 6b-30 m. L.6: 6b+-50 m. L.7: M.4-15 m. L.8: 6 a-50 m. L.9: 3-20 m. L.10: 6b-40 m. L.11: 6 a+-35 m.
Dejamos emplazados algunos pitones sobre todo en reuniones y solo harían falta friends y fisureros para su repetición.
Desde aquí hasta la cumbre 650 m de desnivel, con recorrido muy largo, algunos pasos de 3º hasta la arista del Brouillard, 4º grado en la arista y arista de nieve en la parte final.
La denominamos “La Clásica Moderna” porque seguimos la misma filosofía que ya implantara el legendario alpinista italiano Walter Bonatti con su apertura al vecino Pilastro Rojo en 1.959. Esto es: Portear todo el material hasta la base por nuestros propios medios (Entre 8-10 horas), no utilizar expansivos e intentar abrir una línea lógica sobre fisura, y finalizar la ruta en la misma cumbre del Mont Blanc. Para que os hagáis una idea de la diferencia de acabar en la cumbre, o volver a descender al refugio-vivac de Eclecs una vez terminada la parte de roca difícil es: Que la apertura propiamente dicha la finalizamos a las 15:45 pm, y estuvimos escalando primero hasta la arista del Brouillard y después hacia el Mont Blanc hasta las 12:15 de la noche, que paramos a vivaquear, para acabar llegando a la cumbre a las 9 de la mañana del día siguiente.
La diferencia básica entre lo que realizara Bonatti hace 52 años y en lo que hemos hecho nosotros ahora solo estaría en la dificultad -Bonatti abrió 5+ y nosotros 6c- pero en síntesis, la filosofía de escalada limpia (Sin parabolts) basada en la destreza, habilidad y valentía que impondría el alpinista italiano, es la que nosotros hemos querido seguir durante nuestra apertura.
Pero vayamos paso por paso en lo que fueron esos cinco intensos días de actividad: El día 28 de julio llegamos al refugio Monzino a 2.590 m (¡Por cierto: Precioso!); el 29 al refugio-vivac Eclecs (¡Una miniatura súper autentica a 3.850 m!) desmontados por el peso de nuestras mochilas; el día 30 abrimos los tres primeros largos del pilar para volver a descansar en Eclecs; el 31 iniciamos el ataque definitivo a la ruta, partiendo a las 6:15 de la mañana del vivac, y finalizando la jornada a las 12:15 de la noche durmiendo a 50 m de la cumbre del Mont Blanc de Courmayer (4.748 m) en un pequeño nido de águilas en mitad de la arista del Brouillard, con medio cuerpo suspendido sobre un vacío de 2.000 m de desnivel. Finalmente, el día 1 de agosto, tras la dura noche, arribamos a la cumbre principal del Mont Blanc 4.810 m tras haber abierto su última vía inédita.
Reseñar que estuvimos preparando con mimo esta ascensión durante gran parte del verano. Primero entrenando duro en casa: Mucha carrera en montaña y muchos largos de deportiva; para después, marchar a las Dolomitas donde escalamos siempre a vista y en el día (Lo tenéis si queréis verlo en noticias anteriores): “Ötzi Triff Yeti” 7 a+/350 m, “Hasse-Blandler” 7 a+/ 550 m y “Attraverso il Pesce” 7b+/920 m. Ya en el Val De Aosta, ascendimos al Breithorn 4.160 m en dos ocasiones para continuar con nuestra aclimatación, y seguimos escalando por la zona, donde Iker llego a hacer la primera a algún 8b y Eneko escalo hasta 8 a.
Sin lugar a dudas esta ascensión es un paso de gigante en nuestra carrera alpinistica, por lo que supone para nosotros haber conseguido abrir una ruta en el Mont Blanc, 19 años después de haberlo ascendido por primera vez por la ruta normal en compañía de nuestro padre e Ibon y Félix Saint Boisse. Especialmente emotivo para nosotros fue la llamada de teléfono que desde la misma cumbre y a las 9 am realizamos a casa para darles la noticia, al igual que la que posteriormente le haríamos a Ibon.
La media hora que duro la travesía desde el Mont Blanc de Courmayer hasta la cumbre principal nos supo a gloria, y fuimos capaces de empezar a disfutar de lo conseguido a pesar del enorme esfuerzo y el cansancio acumulado.
Especial agradecimiento le debemos a Herbe Barmasse, por invitarnos a compartir con el este proyecto, por formar y entender el trabajo en equipo como si fuera uno mas de los hermanos Pou, porque durante toda la ascensión demostró ser uno de los mejores alpinistas del momento, y porque compartió con nosotros un momento inolvidable.
También a Gracia, compañera de Herbe y sensacional escaladora Sarda, que nos ha cuidado con mimo cada uno de los días que hemos estado en Aosta.
Y a TNF por creer en este sueño, y a cada uno de los sponsors que nos apoyan incondicionalmente, y a todos los amigos/as que con todo su cariño nos hacen superarnos cada día.

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