“Queremos dar las gracias a todos los que nos han apoyado desde el principio porque sin ellos no habría sido posible. Simplemente hemos querido transmitir todos los valores que nos enseñaron nuestros padres en la montaña”, manifestó Eneko, que desde muy pequeño ha respirado en las cimas de los montes del País Vasco a los que sus padres les llevaban prácticamente todos los fines de semana.
A pesar de que tanto Iker como Eneko han vuelto a intensificar su volumen de entrenamientos tras haber disfrutado de un breve periodo de descanso a la vuelta de su viaje a la Antártida, donde completaron su última pared, la actividad no les permite parar ni un momento. Al margen de recoger el premio de manos de Ibarretxe, que se mostró muy “orgulloso” de que estos dos escaladores difundan la imagen de Euskadi por todo el planeta, están viviendo una frenética sucesión de conferencias y proyecciones para dar cuenta de su último gran logro. La ciudad italiana de Trento, Madrid e Igorre (Vizcaya) han sido los últimos escenarios en acoger la exposición de las experiencias vividas por estos dos ases de la escalada.
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