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Felix Baumgartner ha completado una serie de saltos de prueba a gran altura en California, para finalizar la fase de desarrollo de la misión Red Bull Stratos. Este verano, el atleta extremo austriaco se pondrá su traje presurizado y saltará desde las puertas del espacio en un intento de batir la velocidad del sonido sin apoyo mecánico, así como otros tres récords del mundo.

TAFT, California (Estados Unidos) – Ya ha empezado una nueva fase para Felix Baumgartner, quien intentará completar un salto que le convierta en la primera persona en romper la barrera del sonido en caída libre (sin apoyo mecánico de ningún tipo). El valeroso austriaco, quien viajará más rápido que una bala mientras caiga desde una altura récord de 36.756 metros, ha asegurado que que él y su equipo están listos para la acción. “La fase de desarrollo se ha completado con éxito”, anunció confiado Baumgartner, hace pocos días, en su página de Facebook: “Después de 3 semanas de pruebas con la cápsula, de perfilar el protocolo de emergencia y de realizar saltos de prueba a gran altura en Taft, ¡hemos completado el desarrollo!”. El equipo de la misión Red Bull Stratos se trasladará hasta la localidad de Roswell, en el estado de Nuevo México, en julio, para preparar el último salto de prueba desde una altura de 27.432 metros. El salto final para batir el antiguo récord de salto en caída libre más largo -31.300 metros, establecido en 1960-, se realizará en agosto, cuando el mencionado último salto de prueba haya sido completado con éxito.

“1.600 metros cada cinco segundos. Así de rápido se va cuando viajas a velocidad supersónica”, ha comentado Baumgartner, algo sorprendido por ese dato en particular, la velocidad que llevará él mismo cuando realice el salto. “Es difícil de creer cuando lo dices así, pero me encanta”, ha añadido el aventurero de 43 años, quien ya tiene muchas ganas de completar este salto desde las puertas del espacio que, además, recogerá importantes datos que se compartirán con la comunidad científica. “¿Que si romperé la barrera del sonido, este verano? Creemos que es posible y estamos trabajando duro para que suceda”. La ventana climática para poder lanzar el enorme globo aerostático de helio, de 55 pisos de alto, que llevará a Baumgartner y a su cápsula durante tres horas hasta la altitud máxima prevista, empieza en julio y acaba a finales de septiembre. La misión Red Bull Stratos intentará batir cuatro récords en un único salto: el vuelo tripulado en globo de mayor altitud (desde 36.576 metros); la caída libre de mayor altitud; el ya mencionado de la primera persona en romper la barrera del sonido en caída libre y la caída libre de mayor duración (5 minutos y 30 segundos, aproximadamente).

Baumgartner, quien posee varios récords de salto B.A.S.E. Desde algunos de los edificios más icónicos del planeta, y Red Bull empezaron este proyecto para completar un salto estratosférico en caída libre y, así, romper las barreras del vuelo humano, en el lejano 2005. El proyecto dio un paso de gigante en 2007, cuando Art Thompson tomó las riendas del departamento técnico. Thompson, a su vez, contrató un equipo de especialistas de primera fila para desarrollar la misión. El diseño de la cápsula empezó ese mismo año en los talleres de la compañía Sage Cheshire Aerospace de Lancaster, California. En 2008, el actual poseedor de los récords que Baumgartner quiere batir, en norteamericano Joe Kittinger, se unió al equipo en calidad de consejero y mentor de Baumgartner. En 2009, se realizaron grandes avances sobre el traje espacial, el casco y el sistema de paracaídas. Asimismo, se exploraron diversos lugares para establecer la base de lanzamiento y Jon Clark, cirujano en media docena de misiones espaciales, entró a formar parte del equipo como Director Médico. Baumgartner también completó diversos saltos de prueba desde un avión a una altitud de unos 8.250 metros. No fue hasta 2010 que la misión se anunció al mundo, en una conferencia de prensa celebrada en Nueva York. En 2011, la misión siguió afianzándose después de que Baumgartner intensificase su preparación física y mental, bajo la supervisión del doctor Andy Walshe, mientras se sometía a pruebas en cámaras presurizadas en la base de Brooks-City, en la ciudad de San Antonio, en Texas. En marzo de este año, Baumgartner completó con éxito un salto de prueba desde 21.818 metros, en el que llegó a una velocidad de 587 kilómetros por hora. Y, finalmente, este junio se han completado los últimos saltos de prueba para que Baumgartner acabase de depurar su técnica de caída. En dichos saltos, también se han verificado los ajustes en las comunicaciones y el equipo de telemetría que llevarán el austriaco y su cápsula.

Walshe, Director de Alto Rendimiento, ha ayudado a Baumgartner a superar algunas de las barreras fisiológicas que suponen estar metido en un traje presurizado durante horas. “Felix tiene una personalidad intensa, quiere tenerlo todo bajo control y no se da por vencido fácilmente. Estas son las características que se necesitan en un proyecto como este”. Clark, el Director Médico, También está seguro de que Baumgartner está preparado como nunca para afrontar el salto. “Felix es un individuo excepcional, tanto física como mentalmente”, ha asegurado. “Lo que le mueve es su profesionalidad, su perfeccionismo y su capacidad de concentración. Desde mi punto de vista, hay tres cualidades básica en una persona que son el coraje, la competencia y el compromiso. Felix sobresale en todas ellas y en todas las que son esenciales. Considero que tanto Felix como el equipo están preparados como nunca para llevar a cabo la misión”. 

Kittinger, el hombre que tiene en su poder el actual récord de salto que Baumgartner quiere batir, es un coronel retirado de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos y un hombre que siempre está de buen humor. El norteamericano está encantado de aconsejar a Baumgartner y ha confesado que quiere que el austriaco le quite su récord, de casi 52 años (Kittinger lo estableció el 16 de agosto de 1960). “Yo tuve un sueño. Y ahora Felix tiene el mismo”, ha dicho Kittinger, quien apunta que Baumgartner tan solo tendrá el oscuro espacio exterior por encima de él cuando salga de la cápsula y el horizonte a sus pies, a unos 800 kilómetros por debajo, cuando salte. “Hace 52 años teníamos un objetivo: queríamos cumplirlo y trabajamos duro para ello. Ahora Felix está haciendo lo mismo. Felix es un atleta experimentado con un extraordinario bagaje como saltador en paracaídas. Sabe cómo controlar su cuerpo. Yo solo he hecho una treintena de saltos en mi vida. Felix saltará desde el espacio en calidad de paracaidista”. Kittinger ha explicado que la misión beneficiará a las comunidades científica y médica, así como a los futuros astronautas y viajeros espaciales. “La contribución de Felix será muy importante para los futuros astronautas y viajeros espaciales. Para esta misión, usará un traje presurizado que será el modelo estándar de la próxima generación. Y, sobre todo, durante esta misión, reunirá una cantidad de datos de valor incalculable para los futuros viajes especiales”, concluye. 


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